Fue un día antes de lo que los cálculos y las estadísticas habían pronosticado.
Fue un día de viento huracanado y sol resplandeciente.
Fue un lunes de noviembre. Desde entonces, ni los lunes son tan duros ni Noviembre es un mes triste.
Fue un día como hoy, ahora hace un año.
Hoy celebramos un añito de tí. Un año de tu presencia. Un año de tus ojitos observadores, de tu sonrisa picarona y de tus suaves manitas. Un año de tu carácter decidido, de tus carcajadas cuando alguien estornuda, y de tu carita de miedo cuando ves la lavadora.
Hoy hace un año entraste en nuestras vidas, la cambiaste y la revolucionaste, la llenaste y la mejoraste; y desde entonces cualquier vida pasada sin tí se nos antoja lejana, fría y sin sentido.
Hoy hace un año yo también cumplo años. Un año de mi nuevo yo. Un año de esta nueva versión de mí. Un año de aprender junto a tí, lo que ningún colegio ni universidad puede ni podrá nunca enseñar.
Esta noche no he podido evitar despertarme varias veces y pensar y recordar algunos momentos de esa larga noche. He revivido algunas de las sensaciones vividas y me he emocionado recordando el primer segundo de tí, tu primer llanto (nunca un llanto dió tanta felicidad) y tu carita de desconcierto al ser alzado por la enfermera para que yo te pudiese ver.
Recuerdo el momento en que te toqué por primera vez. Estabas asustado y llorabas; y aún se me hace un nudo en la garganta cuando recuerdo como reconociste mi voz al decirte "Lucas,soy mamá", y como te calmaste y relajaste cerrando los ojitos apoyado en mí.
Te doy las gracias por todos esos momentos, todos esos recuerdos, todas esas emociones y sensaciones que por mucho que las expliques sólo sirve vivirlas para poderlas entender.
Te doy las gracias por hacerme entender como madre lo que tantas veces no supe entender como hija.
Te doy las gracias por este primer año de paciencia.
Todavía estoy aprendiendo a ser mamá; y aunque muy gratificante, también es duro. Me aplico muchísimo cada día, intento dar lo mejor de mí a cada momento, pero aún así hay momentos en los que me asaltan las dudas y es que sé que hay muchas cosas que podría mejorar. Estoy en ello, y sé que juntos, poco a poco, iremos tejiendo y fortaleciendo ese bonito y potente lazo que nos une.
Y por último darte las gracias por hacerme sentir completa a pesar de lo mucho que me queda por vivir y aprender; serena, a pesar de las noches de insomnio y los días sin descanso, y orgullosa, de ser la mamá de una maravilla de niño como tú.
Gracias por convertirme en una mamá feliz.